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Durante 2017 el gasto en alimentación de los españoles superó los 102.000 millones de euros. De esa cifra el 80,4% correspondió a la compra de alimentos propiamente dichos, y el resto a la adquisición de bebidas. El gasto medio por persona y año es de 2.525€.

 

El Ministerio de Agricultura, tras una etapa de ausencia de datos de consumo en hostelería, Ha elaborado el Informe de consumo que incluye el realizado en los establecimientos. De esos datos se deduce que aproximadamente dos tercios del gasto se realiza en hogares y el resto fuera de estos, concretamente 67.490millones y 35.094 millones respectivamente.

Las familias realizan sus compras fundamentalmente en los supermercados, en detrimento de otros canales como el comercio tradicional y el hipermercado. El comercio electrónico en alimentación todavía mantiene porcentajes modestos en las ventas de estos artículos, suponiendo en 2017 un 1,2% pese al importante incremento registrado en ese año por las operaciones realizadas a través de este canal.

El gasto fuera de los hogares en un 68,2% se destina a alimentos, mientras el 31,8% restante a bebidas.

Las acciones de sensibilización para la disminución de los desperdicios alimentarios están empezando a surtir efectos, observándose una disminución de un 9,9% de los mismos si se comparan las cifras correspondientes a 2014 con las de 2017. No obstante los resultados todavía no pueden considerarse como satisfactorios y sería conveniente continuar con la sensibilización sobre este aspecto.

El estudio pone de relieve cambios en los usos de los alimentos, señalándose cambios como latendencia hacia menús más simplificados y menos elaborados, así como la mayor presencia del desayuno salado entre los españoles.

Para la cuantificación del consumo extradoméstico se ha introducido un cambio de metodología, por lo que a partir de 2017 se entra en una nueva base de comparación de datos resultantes.

Del total de alimentos y bebidas consumidas un alto porcentaje se consume en los hogares,  el 88,2%, frente a un 11,8% que es consumido fuera de casa.

Los alimentos que suponen un mayor volumen del consumo total son las verduras y hortalizas, con un consumo per cápita de 101,2 kg por persona y año, seguidas por la fruta, consumida principalmente en casa, con 96,4 kg por persona anuales, y en tercer lugar la carne fresca, con 42,6 kg/persona/año.

El gasto total en bebidas ascendió a 13.276,7 millones de euros, consumiéndose la gran mayoría, el 82,4% dentro del hogar. Entre las preferidas destaca el agua embotellada, con 81,95 L/persona y año, la cerveza con 42,04 L/persona y año, las bebidas refrescantes con 49,43 L por persona anuales y el café, con 23 litros por cabeza en total.

En los hábitos de consumo tienen importancia los cambios sociodemográficos que se están experimentando en España, así como la influencia de la crisis económica sobre un porcentaje considerable de la población española.

Otro aspecto destacable es que se aprecia un incremento significativo del número de hogares de menor tamaño, unipersonales formados por jóvenes o adultos independientes.

A los efectos de comparación de cifras monetarias un efecto a considerar es el precio al que los consumidores adquieren los alimentos o las bebidas, así como la formación del mismo desde el origen al consumo. En algunos productos los precios desde el productor al consumidor se multiplican por cifras que pueden llegar en casos determinados a los dos dígitos.

 

Consumo en hogares

El gasto total de los hogares españoles en alimentación ascendió a 67.490,78 millones de euros, lo que supone un incremento del 0,6 por ciento respecto al año anterior (2016). Por categorías, destaca la importancia de los productos frescos en la alimentación de los hogares, que suponen el 39,9% del volumen y el 43,8% del presupuesto total destinado a la alimentación. Esto nos indica que los productos frescos en general tienen mayor precio unitario.

Se constata la importancia de productos básicos como las frutas y hortalizas o las patatas frescas, junto con la leche y derivados.

Crece el consumo de platos preparados (+4,8 por ciento), aceite de girasol (+21,1 por ciento), arroz (+1,1 por ciento), legumbres (+4,7 por ciento) y pastas (+2,9 por ciento), entre otros alimentos. Sin embargo, desciende el consumo de otros alimentos como el aceite de oliva, los mariscos y moluscos frescos, los pescados y las hortalizas frescas y alimentos básicos de alimentación como el azúcar o el pan.

En bebidas, los datos muestran un aumento en el consumo del agua envasada, y las cervezas, y un descenso en el caso de las bebidas refrescantes, los zumos y néctares y las bebidas espirituosas, así como los vinos con DOP/IGP.

 

El supermercado el lugar preferido para la compra por los consumidores, aunque para los productos frescos el consumidor prefiere los comercios tradicionales

 

Considerando el tipo de establecimiento de compra, el supermercado es el canal preferido por los consumidores, representando el 47,3 por ciento de las compras de productos de alimentación. Sin embargo, los hogares prefieren acudir al comercio especializado para adquirir productos frescos.

La compra por internet de productos de alimentación se sitúa en el 1,2% del volumen de las compras totales de alimentación para el hogar, por tanto, se muestra como un canal con alto potencial de desarrollo.

 

El componente regional afecta a los consumos per cápita en hogares

Si se analizan los datos por Comunidades Autónomas, se observa  que el mayor consumo per cápita en el hogar se registró en ambos archipiélagos, Cataluña, Principado de Asturias, Galicia, Región de Murcia, Castilla y León y Aragón, todas por encima de la medianacional.

Por gasto per cápita, País Vasco, Cataluña y Cantabria fueron las tres Comunidades Autónomas con mayores cifras, mientras que en el lado contrario se situaron Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha.

 

Alimentación fuera del hogar

Como se indicaba más arriba, durante el año 2017, más de la tercera parte del gasto total en alimentación y bebidas se realizó fuera del hogar. El gasto en alimentos, bebidas frías, bebidas calientes y aperitivos fuera del hogar ascendió a 35.094 millones de euros, lo que equivale a 3.896,6 millones dekg-litros y cerca de 8.327,5 millones de consumiciones en términos más generales.

Considerando cada tipo de consumo, el comportamiento es muy diverso según el grupo de productos contemplado, pues la elección varía enormemente en función de la ocasión de consumo (comidas principales, entre horas, etc.), el entorno (solos, con amigos, con familia, con compañeros de trabajo), o el grupo de edad. Así, se puede destacar la buena evolución en general de bebidas frías como la cerveza y el agua, mientras que hay productos, como vinos y cavas, que durante el año 2017 pierden consumo.

 

Desperdicio alimentario, se observa una disminución pese a que las cifras son todavía preocupantes

En el informe sobre consumo en España 2017, se incluye también un apartado en el que se estudia la evolución del desperdicio alimentario. De sus datos se desprende que en 2017, los hogares españoles tiraron a la basura 1.229 millones de kilos de alimentos, lo que supone 23,6 millones de kilos semanales. Se constata una mayor concienciación de las familias en la lucha contra el desperdicio alimentario, ya que esta cifra supone una reducción del 5,7 por ciento respecto al período anterior, es decir, se tiraron a la basura 74,5millones de kilos menos.

El 87,5 por ciento del total de alimentos tirados a la basura se corresponde con alimentos desperdiciados por los hogares tal cual los compraron. Frutas, verduras/hortalizas y pan son los alimentos más desechados en cuanto a volumen total, si bien la mayor tasa de desperdicio corresponde a salsas, un 20,7% de lo comprado acaba en la basura.