El lobo supone una amenaza para el mundo rural y en especial para los ganaderos andaluces, que son quienes mantienen los rebaños que garantizan la preservación del medio natural

Se presentó en Sevilla el proyecto LIFE Lobo, que nace a contracorriente y cuenta con el rechazo de las principales organizaciones agrarias y ganaderas de la región


La presión ecologista y el enfoque urbanita de los problemas del mundo rural pesan más que la opinión y el criterio de quienes viven en el campo. La Junta de Andalucía se suma ahora a una corriente lobera que el resto de comunidades autónomas empiezan a cuestionar.

 

En una jornada celebrada en la UPO y promovida por el LIFE Lobo se presentó el pasado viernes en Sevilla, este proyecto liderado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para reintroducir el lobo ibérico en nuestras sierras y de paso, dar otro empujoncito al ganadero, cada día más arrinconado y a un paso de la extinción.

 

Este proyecto, que cuenta con un presupuesto de 1,6 millones de euros, pretende abrir el camino para poner en marcha el programa para la recuperación del lobo ibérico, con el que se plantea, en una primera fase, la “recolonización” de la Sierra de Hornachuelos, la Sierra Norte de Sevilla, el Guadiato-Bembézar, el Guadalmellato y las cuencas del Rumblar, Guadalén y Guadalmena. Un área que cuenta con más de un centenar de municipios que tienen en la ganadería extensiva su principal actividad económica.

 

Este programa llega en un momento en el que varias comunidades autónomas empiezan a cuestionarse las políticas proteccionistas que han provocado la expansión del lobo y el crecimiento de sus poblaciones hasta niveles nunca vistos, causando estragos en la cabaña ganadera y constituyendo una fuente constante de conflictos en las zonas recolonizadas.

 

Sólo en Castilla León, donde ya se habla de superpoblación, los ataques de lobos se han incrementado en un 23% en el último año y han provocado la muerte de 3.486 cabezas de ganado. Esta presión, que está acelerando la marcha de los ganaderos más veteranos e impidiendo el asentamiento de los jóvenes, ha llevado al consejero de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León a flexibilizar las medidas para controlar las poblaciones loberas, algo que también se está haciendo en Asturias.

 

Pero no sólo las comunidades con una presencia tradicional de este cánido -Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León- tienen problemas con el lobo. Los problemas y conflictos llegan ya a amplias áreas de El País Vasco, La Rioja, Aragón, Castilla-La Mancha y la propia Comunidad de Madrid, regiones en las que el lobo, por su elevada  prolificidad, se ha extendido como una mancha de aceite favorecido por la falta de limpieza del monte, el abandono de los pueblos y la ausencia de enemigos naturales.

 

ASAJA-Sevilla, y el resto de organizaciones que representan a los ganaderos en nuestra comunidad, considera que este programa constituye una insensatez puesto que el lobo, sin necesidad de programas de apoyo ni de más dinero público mantiene su presencia en las zonas tradicionales, y como puede comprobarse a poco que se indague, está en expansión en toda la Península Ibérica, creando graves problemas en todas las zonas ganaderas que recoloniza.

 

La conservación del lobo hoy es difícilmente sostenible, puesto que no es posible la convivencia pacífica con la ganadería extensiva. Por ello, y dado que es patente que se trata de una especie que no necesita de apoyo ni fomento, desde ASAJA-Sevilla instamos a la Consejería de Medio Ambiente a que analice las consecuencias nefastas que están teniendo estas medidas proteccionistas en el resto de comunidades autónomas y a que reoriente este proyecto LIFE y destine sus fondos a fomentar la ganadería extensiva y a proteger al ganadero, el profesional que cuida y mantiene nuestro montes y que hoy en día está arrinconado y en serio peligro de extinción. 

 

Como representantes de los agricultores y los ganaderos andaluces tenemos que reiterar que el primer problema del monte andaluz está en el envejecimiento del campo, en la reducción de la cabaña ganadera y en el abandono de los núcleos rurales.  Este es el verdadero peligro para el monte y el medio rural andaluz, y para atajarlo desde ASAJA-Sevilla ofrecemos nuestra sincera y leal colaboración a todas las administraciones que planteen medidas que contribuyan al rejuvenecimiento y al fomento de la actividad agrícola y ganadera, pero no vamos a permitir que el medio de vida de nuestros pueblos se vea amenazado por la visión romántica del urbanita que ve el campo a través de la ventana del AVE.