La ya larga temporada de lluvias, que era necesaria para atajar los problemas de sequía que padecían los cultivos y para llenar los embalses que se utilizan en la campaña de riego, está causando un retraso en las labores agrícolas y consecuencia de ello en el ciclo de los principales cultivos que se siembran en la provincia de León. Este retraso, que siendo importante todavía no es alarmante, se puede corregir, en parte, si en las próximas dos o tres semanas levantan las lluvias y se suavizan las temperaturas

 

Las siembras de remolacha son las que llevan un retraso más importante, ya que cuando puedan hacerse estas labores será como mínimo un mes más tarde de la época óptima de siembra en la provincia de León. Las siembras de maíz, que no han comenzado, se acercarán también, en el mejor de los casos, a retrasos de tres o cuatro semanas respecto a la fecha idónea de implantación del cultivo. Respecto a la siembra de las patatas, de nuevo hay que apuntar a retrasos en esta labor, aunque este cultivo por lo general se ubica en las vegas donde el terreno orea antes tras las lluvias.

En los cereales de invierno (trigo, cebada, avena y centeno) las siembras están hechas en los meses de otoño e invierno y si bien el cultivo está muy retrasado debido a la dificultades de nascencia y desarrollo por la sequía de los últimos meses, en este momento evoluciona de forma muy favorable, sobre todo el cultivado en tierras de regadío, aunque la dificultad para entrar en las fincas está retrasando labores imprescindibles como tratamientos herbicidas y abonado nitrogenado. Es previsible que con la subida de temperaturas, junto a la abundante humedad, se desarrollen enfermedades fúngicas que requieran tratamiento.

Por último, los ganaderos esperan que en las próximas semanas, después de las abundantes lluvias, lleguen días de calor para que rebrote la hierba y haya pastos, inexistentes hasta ahora, lo que ha obligado a suplementar la ración de la ganadería extensiva de ovino, vacuno y equino con compras fuera de la explotación.

En las próximas fechas se producirá la floración de los frutales y posteriormente brotarán las viñas, momentos de riesgo climático donde por heladas o por lluvia persistente puede perderse la cosecha. Hay que recordar que el pasado año ocurrió los últimos días de abril.

En todo caso, y a pesar de todos los inconvenientes que está causando la temporada de lluvias y de temperaturas bajas para la época del año, el agua caída ha dado un respiro a la agricultura de secano al menos hasta la primera semana de mayo, y ha puesto a los pantanos a rebosar garantizando la normalidad de la campaña de riego. También hay que destacar como elemento positivo que a diferencia de otros años que ocurren situaciones similares, las fincas tienen hechas las labores agronómicas previas a la siembra.

Según los datos que maneja ASAJA, en la provincia de León se cultivan 160.000 hectáreas en tierras de secano y 150.000 en tierras de regadío, incluyendo en el cómputo los cultivos permanentes, prados naturales y barbechos. El cultivo mayoritario es el cereal de invierno, sobre todo trigo, seguido de maíz y forrajes. Como cultivos singulares destacar los frutales en El Bierzo y el cultivo del lúpulo.