Hoy se espera que las Cortes de Castilla y León refrenden la modificación de la Ley de Cooperativas, con especial incidencia en las del sector agrario y ganadero, que suponen aproximadamente 570 del total de 2.092 cooperativas registradas en la Comunidad Autónoma.

 


ASAJA Castilla y León subraya que para el sector agrario y ganadero las cooperativas son un elemento vertebrador imprescindible, fundamentalmente por su labor en la comercialización, la más compleja para la explotación agroganadera y en la que el profesional del campo está más indefenso al tener que competir en un mercado cada vez más agresivo, dominado por multinacionales y grandes superficies.

“Hay que esperar que estos cambios en la normativa sirvan de acicate para que las cooperativas tengan mayor peso en la cadena alimentaria, lo que es un objetivo posible sobre todo en sectores como la leche de ovino, en los que la parte fundamental de la producción pasa por cooperativa”, señala ASAJA. Las cooperativas tienen que ser, por fin, motor en las operaciones comerciales del sector agroganadero, y no conformarse con ser un mero intermediario de compras y ventas, a cambio de un margen. Del éxito de las cooperativas en la obtención de precios rentables para los productos agroganaderos depende que los cooperativistas logren a su vez mayores beneficios, lo que redundará en un aumento de la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas de Castilla y León.

El sector demanda de sus cooperativas un redimensionamiento que les fortaleza y les permita ser competitivas, así como una profesionalización de sus estructuras y rejuvenecimiento de sus equipos directivos para afrontar con éxito los retos presentes y futuros, optimizando costes, innovando, aprovechando las posibilidades de la exportación, hoy por hoy fundamental para nuestro sector, etc.

Cooperativas y organizaciones agrarias constituyen dos herramientas imprescindibles en la defensa de la agricultura y ganadería, y en Europa están bien definidos los papeles, muy diferentes, que tienen que desempeñar. Tienen ambas partes la obligación de tener unas buenas relaciones, como se ha logrado en los países más punteros de la agricultura de la UE, respetando el papel que cada parte ha de cumplir, porque ese trabajo armónico es lo más fructífero para defender a los agricultores y ganaderos.

El hecho de que esta renovada Ley nazca con un importante consenso, similar al logrado cuando las Cortes aprobaron la Ley Agraria, “nos hace desear que en adelante los responsables políticos aporten todos los elementos necesarios para que esta normativa sea correctamente desarrollada para que su ejecución sea un éxito”, apunta ASAJA, que pide a la Junta que se vuelque en el apoyo a fórmulas, cooperativas o de otro tipo, que promuevan proyectos colectivos en el sector agroganadero.